Del 24 de Julio al 24 de Septiembre de 2020.

Horario:

Viernes de 17:00h a 20:00h

Sábados de 12:30h a 20:00h

Domingos de 12:30h a 18:00h

Lugar: Centro Santo Domingo. Pedraza

De todo aquello

Toda obra de arte, toda composición musical, toda pintura o escultura, está cimentada y construida en base a todo aquello que el autor supo absorber a lo largo de su existencia haciendo de ello la materia prima y también el combustible de su creatividad. Experiencias del orden de lo vivido, de lo leído o escuchado, intuiciones, deseos y sueños, constituyen todo aquello que desencadena el hecho artístico y que, unido a la intervención de ese daimon inspirador al que se refería Platón, dan a luz esas obras enigmáticas y cargadas de significados diversos, que llamamos obras de arte.

En la presente exposición, un conjunto de cuadros pertenecientes a la más reciente producción de Carlos León, viene a confrontarse con las accidentadas paredes de la antigua iglesia de Santo Domingo, en Pedraza de la Sierra, estableciéndose con ello un diálogo diferente del que suele tener lugar en los espacios expositivos habituales, donde las obras se sitúan ante impolutas paredes que nada añaden, ni tampoco hurtan, a la convencional contemplación de las mismas.

La aventura evolutiva emprendida hace un par de años por Carlos León, en su deseo de profundizar en los aspectos más germinales de todo aquello que ha venido nutriendo su trabajo desde los comienzos, está concretándose en nuevos conjuntos de obras, en nuevas líneas de producción, probablemente las más arriesgadas pero también más logradas de toda su carrera artística, algunas de las cuales se presentan en esta exposición como primicia.

El ofrecer esta muestra en un espacio un tanto insólito, como es el hacerlo sobre unos muros eclesiales cargados, en el sentido lacaniano del término, del poso y el aura que tan significante pasado les confieren, constituye, sin duda, un reto y una oportunidad contemplativa de un orden que, inevitablemente, sitúa al espectador en una posición diferente a la del habitual visitante de exposiciones, al exponerlo a una experiencia compleja que reclama de él una lectura algo más detenida y de una mayor participación en cuanto a su mirar se refiere.